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¿Conoces la osteopatía infantil? Descubre los beneficios que puede aportar a la vida de los más pequeños

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La Osteopatía infantil es una terapia complementaria a la medicina convencional que puede ayudar al niño en numerosas disfunciones.

Está especialmente indicada en niños, ya que la etapa desde el nacimiento hasta la pubertad es la que más acusa las influencias internas y externas. Es el tiempo donde la Osteopatía puede aportar ventajas definitivas, pues es en estos años donde la evolución y crecimiento son aún un hecho y donde numerosas estructuras están todavía en formación y consolidación.

Al encontrarse en este periodo de formación el osteópata  puede beneficiarse de altísimos potenciales de adaptación y corrección del niño e incidir de forma sutil, suave, nada agresiva y con un profundo respeto hacia la naturaleza innata del niño.

Cólicos, estreñimiento, diarreas, reflujo gastroesofágico, tortícolis congénito, bronquiolitis, trastornos del sueño, irritabilidad, asma, alergias, hiperactividad… e incluso insomnio y nerviosismo infantil se pueden tratar con maniobras de osteopatía craneal.

Esta lista es sólo un ejemplo de alteraciones y desequilibrios que habitualmente presentan los bebés y que suele abordar la medicina tradicional, sin embargo la osteopatía infantil podría hacer mucho en este tipo de dolencias.

Durante el primer año de vida la práctica osteopática es más sencilla y los resultados serán mejores y más rápidos cuanto antes se ponga en práctica.

Es importante saber que es un tratamiento totalmente compatible con la medicina convencional y que no sólo es curativo sino también preventivo, es decir que siempre es recomendable acudir en los primeros meses de vida con el fin de detectar esos posibles desajustes que en el 70% pasan desapercibidos.

Existen casos en los que es particularmente recomendable acudir a una consulta osteopática, entre ellos, embarazos gemelares, cesáreas, partos de nalgas y podálicos, fórceps, ventosas, bebés prematuros… por el alto índice de traumatismos que pueden sufrir los bebés en estas situaciones.

Como dato curioso la Osteopatía fue creada hace casi 150 años por Andrew Taylor Still, un médico estadounidense que se dedicó a estudiar las conexiones anatómicas existentes en el cuerpo con el objetivo de poder entender cómo se producían las enfermedades y así poder curarlas.

Observó que un tejido al que conocemos como fascia, de apariencia membranosa, conectaba todos los rincones de nuestro interior. Este tejido actúa como un esqueleto blando que da forma, sostén y protección a todo el cuerpo, incluso a nivel microscópico, permitiendo los pequeños movimientos fisiológicos como el latido del corazón y la expansión de los pulmones al respirar.

A partir de descubrir la importancia de la fascia y del buen funcionamiento de la misma, desarrolló 4 leyes, a partir de las cuáles basó su propio sistema de diagnóstico y tratamiento osteopático mediante la palpación manual:

– La estructura gobierna la función: Esto significa que una estructura debe conservar su movilidad para funcionar correctamente, por ejemplo, un bloqueo vertebral puede provocar una disfunción respiratoria, cardíaca, digestiva, circulatoria, emocional, etc.

– El cuerpo es una unidad: Todas las partes del cuerpo son dependientes entre sí, si existe un problema en una de ellas, el resto sufrirá adaptaciones y se verán afectadas en función del tiempo y del problema que sea. El cuerpo funciona como un todo.

– La autocuración: El cuerpo posee todos los remedios para curarse y protegerse de agentes externos (homeostasis) aunque para hacerlo, debe estar en equilibrio.

– La regla de la arteria es absoluta: La sangre transporta todos los nutrientes, hormonas, defensas, etc., necesarias para la vida. Por lo tanto, un bloqueo de la calidad o de la cantidad del riego sanguíneo provocará disfunciones en los tejidos a los que irrigue.