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Hoy vamos hablar del lifting facial con acupuntura

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Hay diferentes tipos de lifting faciales: el más generalizado y ofertado por las clínicas de estética, el lifting japonés, etc. Hoy, sin embargo, hablaremos del lifting facial de acupuntura, el cual aplicamos en nuestro centro.

Antes de realizar un lifting facial con acupuntura seguiremos unos pasos previos. En primer lugar desmaquillaremos a la persona con un limpiador facial o leche limpiadora, preparada por nosotros de forma natural. Acto seguido, procederemos a la inserción de las agujas en las arrugas de la persona o en aquellas imperfecciones que hayan motivado la visita del paciente.

Ante todo hay que decir que las agujas son muy pequeñas y tan finas con un filamento capilar. Así pues, no se trata ni mucho menos de un tratamiento agresivo.

Una vez esté todo listo, lo que haremos será seleccionar las partes en las que se manifiesten más arrugas. Estas zonas suelen ser la frente y las patas de gallo, pero también podremos trabajar la flacidez de los músculos faciales elevándolos. Seguro que os preguntáis cómo se puede conseguir este efecto. A continuación os lo explicamos.

Lo que generamos con la aguja es una tensión muscular, un lifting suave que se asemeja mucho a la gimnasia facial. Con las agujas el efecto es instantáneo y duradero, ya que a pesar de que estas no se inserten profundamente, se consigue una acción más precisa.

Por otro lado tenemos la digitopuntura, la cual se aconseja para realizar un buen mantenimiento posterior. Con ella conseguiremos un efecto más natural que otro lifting facial, ya que estamos trabajando con nuestro propio cuerpo y generaremos colágeno al estimular esa cicatriz. Del mismo modo, también crearemos una hiperemia, que equivale al efecto que conseguimos cuando nos pellizcamos y aparece toda la sangre de repente. Notaremos en la cara como un hormigueo, pero esto es bueno porque significa que nuestros músculos están recibiendo sangre nueva y nutrientes. Por tanto, nuestra cara se verá más resplandeciente.

En la primera sesión ya se dejan notar los efectos en el momento mismo momento. Pero en realidad estos serán más duraderos a partir de la quinta sesión, aunque por supuesto dependerá de cada piel.

Podemos ser más específicos todavía:

A partir de los 25 años, cuatro sesiones bastan. Éstas producirán un efecto sobre el brillo y la textura de la piel y regularán pequeños problemas como los poros dilatados.

A partir de los 35, una sesión cada dos meses. El objetivo es retrasar el proceso de envejecimiento. El lifting activa la microcirculación y la producción de colágeno.

A partir de los 45 años ya no hablamos de prevención, sino de tratamiento. En la fase de ataque, para retonificar la piel, habrá que calcular cinco sesiones durante el primer mes. Después, una sesión con cada cambio de estación será suficiente.

En las arrugas se obtienen resultados a partir de la quinta sesión, es decir, después de tres semanas. Este será el tiempo necesario para que la piel se tonifique y obtener un efecto duradero y satisfactorio.